¿A quién perjudica el coche eléctrico?

Una de las cosas que sorprende enseguida que uno descubre la movilidad eléctrica es como de desarrollada se encuentra en nuestros países vecinos y como de poco en el nuestro. Ciertamente, siempre que aparece una nueva tecnología en el mercado, hay beneficiados pero también hay perjudicados: el iPhone desplazó al Blackberry, el DVD desplazó al VHS, el e-mail al correo tradicional… a veces, aquellos que se ven desplazados pueden tratar de influenciar a la sociedad para mantener su lugar, ya sea ensalzando sus propiedades o atacando al recién llegado. Pero, ¿A quién perjudica el coche eléctrico?

Mucho se ha escrito sobre los beneficios que nos aporta la movilidad eléctrica: silencio, mejor calidad del medio ambiente, seguridad, ahorro a largo plazo… también hay quien, desde diversos medios, han apuntado algunos de sus defectos: su dependencia de la red eléctrica, alto coste de entrada, poca autonomía, riesgo de incendio de las baterías… hace poco hemos podido ver incluso como en uno de los principales periódicos de este país se escribía un artículo de dudosa objetividad acerca del fenómeno “Spain Loves Tesla”, del que podréis encontrar más información en nuestra web. Está claro pues, que existen grupos que pueden verse afectados negativamente por la llegada del coche eléctrico o cuyos intereses puedan no ser paralelos a los de esta tecnología.

Los primeros afectados por la llegada del coche eléctrico al mercado español serán, obviamente, los fabricantes de coches convencionales, que deberán actualizarse para no perder competitividad en un mercado con una demanda cada vez mayor de coches eléctricos. Hoy día, el sector del automóvil representa el 10% del PIB del país, ocupando de forma directa alrededor del 8% de la población activa. Además, las ayudas del gobierno, conocidas como Plan PIVE, que ascienden a varios cientos de millones de euros a repartir por los fabricantes, son concedidas en función de las emisiones de CO2, un campo donde los eléctricos ganan de calle. La pérdida de esas ayudas estatales o, como mínimo, su reducción en beneficio de aquellas empresas que apuesten decididas por la automoción eléctrica, es un riesgo muy real para estas empresas.

Otros afectados directos serían las empresas suministradoras de gas y petróleo, algunas muy importantes a nivel global, que verían como su mayor mercado, el del combustible para transporte por carretera, se vería seriamente mermado. Estudios recientes cifran que el coche eléctrico puede suponer a nivel mundial una reducción de hasta 13 millones de barriles al día menos para 2040, un escenario nada halagüeño para los productores de combustible. Además, las estaciones de servicio, más de 9.000 repartidas por todo el país, se verán obligadas a renovar también su modelo de negocio si quieren seguir siendo competitivas a la vez que aparecen nuevos competidores: cualquier restaurante, hotel, hostal, bar u otro local de carretera podrá poner a disposición de sus clientes puntos de recarga, restándoles potenciales clientes a las estaciones de servicio actuales.

Los talleres mecánicos, así como sus suministradores, también se verán afectados. Los coches eléctricos, al estar compuestos de motores más simples, no necesitan tanto mantenimiento: no hay bujías, ni correas, ni cigüeñales, ni filtros, ni embragues. Solamente frenos y neumáticos, y a largo plazo las baterías. Esto reduce el coste de mantenimiento de forma drástica, llegando a ser hasta tres veces más barato, lo cual se traduce en tres veces menos ingresos para este sector. Si a eso le sumamos que muy pocos talleres en España están preparados para reparar coches eléctricos más allá del cambio de ruedas u operaciones de chapa y pintura, en un futuro próximo la competencia por ver quién se actualiza antes será feroz, una lucha donde quizás muchos talleres no puedan legar a competir.

Por último, otro de los sectores afectados serán los concesionarios. Actualmente en EEUU hay una guerra abierta entre los concesionarios de coches convencionales y Tesla Motors, que vende sus coches de forma directa ya sea vía web o a través de sus Tesla Stores. Aquí en España, no son pocos los usuarios que se quejan de la falta de información sobre modelos eléctricos, así como el escaso conocimiento y, incluso a veces, interés por vender estos modelos por parte de los vendedores, y es que son pocos los trabajadores que conocen estos vehículos y menos aun los que tienen conocimientos al respecto. La llegada de nuevas formas de compra de vehículos eléctricos, así como el problema ya mencionado antes de la actualización para hacer frente al cambio de paradigma en el mercado, puede llegar a reducir en gran medida las ventas de estos concesionarios, algo que de seguro no verán con buenos ojos.

Estos son algunos de los actores del mercado de la automoción que se verán afectados negativamente por la llegada del coche eléctrico. Por suerte, estos acontecimientos tienen una cara y una cruz: las pérdidas para unos serán beneficios para otros, y con la desaparición de algunos nichos de mercado, nacerán también otros: fabricación, venta e instalación de puntos de carga, aumento del consumo eléctrico, fabricación, instalación y reciclaje de baterías… lo que está claro es que el vehículo eléctrico promete ser un revulsivo en un mercado tradicionalmente conocido por ser muy estático. El futuro dirá.

 

 

 

Roger Liarte Pérez, colaborador de Electromovilidad.

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