Impuesto al vehículo eléctrico, la “loca” idea para reemplazar los ingresos por combustibles

La fiscalidad asociada a la movilidad eléctrica es un tema poco tratado por el momento. Todos conocemos la estructura actual, los beneficios que obtiene el Estado debido a los impuestos que gravan los carburantes, por lo que muchos se preguntan: “¿Que pasará cuando haya tal cantidad de vehículos eléctricos que provoque la reducción de ingresos de esta partida al Estado?”. La solución para muchos pasa por un impuesto al vehículo eléctrico.

Este tema, que debe ser tratado con calma y objetividad, tiene un condicionante importante, estamos de acuerdo con las grandes cantidades de dinero que ingresa el Estado en concepto de impuesto a los carburantes pero, en un país como el nuestro con una balanza energetica y una dependencia brutal a los combustibles fósiles, ¿Cuanto se ahorraría España si no tuviese que importar tanto petroleo y gas?. Recordamos que importar todo el petroleo cuesta al país más de 40.000 millones de euros.

Con todo esto, parece que ya tenemos un país, o estado en este caso, que introducirá un impuesto al vehículo eléctrico. Se trata del estado de Indiana, donde recientemente se ha sugerido esta idea.

Quienes están a favor de esta medida argumentan que no es justo que los vehículos eléctricos no paguen tanto como los de combustión, ya que todos usan por igual las infraestructuras, y dado que esos impuestos van a parar en gran medida al mantenimiento y construcción de nuevas carreteras, puentes, etc…

¿Estaríamos hablando de un impuesto por uso de infraestructuras para los vehículos eléctricos?. Si los vehículos eléctricos usan y deterioran con el tiempo las carreteras, ¿Que pasa con el deterioro ambiental que llevan a cabo los combustibles fósiles?. Esta claro que en Indiana y otros estados de Norteamerica hay gente que intenta poner palos en la rueda del desarrollo de la movilidad eléctrica.

No podemos negar que en un futuro plagado de vehículos eléctricos los ingresos por impuestos al combustible se verán reducidos hasta casi su desaparición, al mismo tiempo que el Estado no tendrá la obligación de importar sucios y caros combustibles fósiles. Por lo que un impuesto al vehículo eléctrico como tal es absurdo, más aún si el usuario tiene autoconsumo y no contamina el aire de todos.

En mi modesta opinión, el futuro pasará por gravar algo que con el vehículo eléctrico seguirá siendo un problema; la congestión, la falta de espacio para el peatón y la ocupación de zonas comunes. No nos damos cuenta pero hoy en día en nuestras ciudades tener por unas horas un pedacito de calle pública para nuestro coche es un lujo que cada vez tendrá un coste mayor.

 

 

Jose Manuel Rabadán Director de Electromovilidad

 

 

 

 

 

https://twitter.com/jose_rabadan

 

 

 

(Fuente: Electrek)

 

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