PIRVEC ¿Otro brindis al sol o punto de inflexión?

Quienes seguimos desde hace algún tiempo los diferentes planes de desarrollo del vehículo eléctrico que diferentes políticos han presentado en los últimos años, estamos cansados de ver cómo, uno tras otro, han ido fracasando estrepitosamente. Barack Obama prometió 1 millón de vehículos eléctricos para 2015 y apenas se alcanzaron los 400.000. Pero aún, Miguel Sebastián anunció 250.000 coches en España para 2014, mientras que en realidad se lograron unos pocos miles. Y en Catalunya, el IVECAT 2010-2015 preveía alcanzar los 76.000 vehículos en el año 2015. Fueron 4.200. La causa de estos incumplimientos sería, según señalan la mayoría de implicados, la ausencia de modelos de vehículos eléctricos lo suficientemente autónomos y asequibles hasta, al menos, el año 2012.

Pues bien, una vez que los fabricantes han hecho su trabajo, y los vehículos eléctricos son cada vez más variados, autónomos y baratos, éstos se han popularizado en algunos países, como Noruega, donde la cuota de mercado supera ya el 20% de las matriculaciones. Por el contrario, en España apenas se alcanza el 0,3%, y en Catalunya el 0,4%.

El principal obstáculo para el desarrollo del vehículo eléctrico, según el diagnóstico de la Generalitat, es la falta de infraestructura de recarga suficiente. Por eso, el Govern de Catalunya aprobó, el pasado 16 de junio, el Plan de Acción para el despliegue de la infraestructura de recarga para vehículos eléctricos en Catalunya 2016-2019 (PIRVEC). Según el plan, Catalunya es una región idónea para el desarrollo del vehículo eléctrico, en parte por la marca Barcelona (ciudad situada en el TOP 10 mundial de movilidad eléctrica) y en parte gracias al tipo de desplazamientos que se producen, la mayoría en el Área Metropolitana de Barcelona, con trayectos de menos de 40 km y 30 minutos. No obstante, Catalunya cuenta actualmente con sólo 4.200 vehículos eléctricos, 19 puntos de recarga rápida, 40 semirrápida y 4.000 vinculados, muy lejos de lo inicialmente planeado.

El recientemente presentado PRIVEC, a diferencia del plan anterior, no establece sus objetivos por número de vehículos, sino en función de los puntos de recarga. Así, la Generalitat ha considerado que si se desarrolla una red suficientemente amplia de puntos de recarga, los vehículos llegarán por sí solos. Por tanto, el objetivo es terminar 2019 con 81 nuevos puntos de carga rápida (100 en total), 360 nuevos puntos de recarga semirrápida (400 en total) y 21.000 nuevos puntos de  recarga vinculada (25.000 en total).

Para lograrlo, se darán ayudas a fondo perdido que cubrirán el 50% del coste de la instalación, considerando un coste de 50.000 EUR por estación rápida, 13.000 EUR la semirrápida y 1.000 EUR la vinculada. En el caso de las rápidas, se financiarán sólo 32, mientras que para las 49 restantes se prevé un sistema de concesiones en puntos estratégicos. Las semirrápidas serán financiadas todas sin distinción y están pensadas sobre todo para entidades públicas y las vinculadas serán financiadas en aparcamientos compartidos. El coste, por tanto, será de 800.000 EUR para los puntos rápidos, 2,3 MM EUR para los semirrápidos y 2,6 MM EUR para los vinculados. Estos últimos son, por tanto, la estrella del plan. Como destaca la Directora del ICAEN, el objetivo principal es que los vehículos se carguen en casa y por la noche, para equilibrar la curva de consumo. Si se incrementa el consumo de energía eléctrica en el momento de máximo consumo para cargar los vehículos eléctricos, esa demanda se cubriría con gas y carbón, lo que impediría lograr el objetivo de la movilidad sostenible.

También es preciso destacar que el grueso de la dotación presupuestaria, 3 MM EUR de los 5,8 MM EUR totales, se gastarán en el año 2019, mientras que la dotación para 2016 y 2017 es relativamente modesta.

Paralelamente, se pretende aumentar la infraestructura de recarga  en edificios de la Generalitat (1 por cada 40 plazas, idealmente 1/20) e impulsar cambios normativos, en especial: (1) reducción del término de potencia para recarga de vehículos eléctricos; (2) modificación de la regulación del gestor de carga para simplificar la normativa; (3) obligar a que todas las estaciones de servicio nuevas o que renueven concesión incorporen un punto de recarga.

Una vez explicado el plan, es el momento de volver a la pregunta inicial: ¿se cumplirá, por una vez, lo previsto, o las buenas palabras se las llevará el viento? En mi modesta opinión, el plan está bien diseñado y apunta a solucionar el principal problema del vehículo eléctrico, que es la falta de infraestructura de recarga. Ahora bien, también veo amenazas importantes, como la dificultad de promover un cambio normativo a nivel español, lo reducidas y mal diseñadas que son las ayudas a la compra de vehículos eléctricos en España y la incertidumbre presupuestaria del plan, en una Comunidad Autónoma con un Govern que no goza de la mayoría parlamentaria suficiente para aprobar nuevos presupuestos. Me consta que los técnicos trabajando en el plan están a la altura. Ahora la pelota está en el tejado del Govern y del Parlament.

 

 

 

Daniel Pérez Rodríguez, abogado en HOLTROP SLP y colaborador de Electromovilidad.
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